¡Hola, comunidad! Como les platiqué ayer, a partir de hoy quiero empezar a compartirles algunos textos que he escrito con motivo de la boda, acompañados de algunas fotos de nuestra sesión previa. Va el primero.
Hace muchos años, poco antes de que Fernando y yo nos conociéramos, una ‘amiga’ se burló de mí porque me negaba a ser novio de un tipo que me lo había pedido ya un par de veces, con el que estaba saliendo desde unos meses atrás, que me gustaba, con el que me llevaba muy bien y al que incluso quería, pero del que no estaba enamorado. “Ash, déjalo, es que éste quiere que cuando lo besen le haga pop el pie, como la de El Diario de la Princesa”, le explicó a alguien, entre harta y compasiva, como si yo no estuviera ahí, pero -hasta después me di cuenta- con toda la intención de hacerme sentir mal por comportarme como protagonista de comedia romántica gringa adolescente a mis 26 años. Y lo logró. Tanto que me hizo pensar si no estaba exagerando con mi fantasiosa reticencia y me insistí e insistí a mí mismo que estaba bien que anduviera con él aunque ‘algo’ me dijera que no lo hiciera hasta que solito me convencí. Decidí decirle que sí quería ser su novio la próxima vez que lo viera.





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