En el mundo de las Bodas encontramos ceremonias verdaderamente originales y de gran significado.
La ceremonia del Reloj de Arena se remonta a 3.000 años de antigüedad, tiempo en el que la tradición del medio oriente indicaba que cada contrayente tomaba un poco de arena del pueblo en el que había nacido y el día del matrimonio los unían en un recipiente consiguiendo que se mezclaran.
La arena es una metáfora de que cada uno aporta sus granos para la construcción de la nueva vida juntos, también simboliza el tiempo en pareja, los bienes que obtendrán y los hijos que criarán juntos y donde los granos se mezclarán para no separarse jamás.
Esta ceremonia se realiza especialmente en los matrimonios civiles justo después del intercambio de las argollas de matrimonio y lectura de los votos y se coordina con el juez o notario que presidirá la celebración o en algún otro momento de la recepción junto con los invitados.
Si van a casarse por la iglesia y quieren realizarla pueden hacerlo en un momento especial ya en el salón de la recepción.
Se necesita un Reloj de Arena vacío de cristal para que acompañe la decoración del nuevo hogar de los recién casados y arena de cuarzo cristalino de dos colores para diferenciar la del novio y la novia. Puedes usar la gama de colores que has elegido para todo tu matrimonio. Dos recipientes en cristal para contener la arena de cada uno (unas copas están bien).
La novia cogerá uno de los recipientes con la arena de un color y el novio tomará el otro. Cada uno irá añadiendo su arena al reloj o frasco de cristal que se irá combinando y formando ondas muy coloridas. Pueden poner una música suave que acompañe este momento o decir sus votos mientras vierten la arena.
Los padrinos deberán leer un texto o un poema para acompañar la ceremonia de reloj de arena o las arenas. Algunos novios optan por incluir en la ceremonia a sus invitados, dejando que ellos también incorporen un pequeño recipiente de arena de otro color en el reloj. De este modo se simboliza su aprobación y bendición para la pareja.
Este ritual, sin duda, está lleno de amor, compenetración y compromiso.
