El día de mi boda estaba planeada para el sábado 29 de octubre. Ya teníamos todo listo para el gran día. La fiesta iba a tener temática de día de muertos.
Sucede que el día 20 de octubre me caí y me golpeé fuerte la cabeza, para lo cual tuvieron que suturarme, hacerme estudios y quedar en reposo absoluto. Fueron días de depresión, ansiedad y desesperación.
Se tuvo que posponer y cancelar todo. Perdimos dinero de la comida y otras cosas. La boda la realizamos el día 5 de noviembre, únicamente la ceremonia religiosa puesto que aún presentaba algo de dolor en la herida.
Mi ahora esposo sin duda me dejó claro el estar junto a mi en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas. Y pese a que fué una situación muy frustrante, me gustaría dirigir a las futuras novias este mensaje, todo pasará. Todo lo que hoy es angustia pasará a sólo ser recuerdos, y sin duda al llegar una prueba así, se refuerza el amor que se tienen como pareja. Mucho ánimo a quienes están pasando por situaciones parecidas
y si necesitan con quién hablar, pueden escribirme sin problema
