¡Novi@s! Hace rato, nuestra admin Xochi publicó los 10 mandamientos para los invitados de una boda. Yo estoy de acuerdísimo con todos, pero tengo mis comentarios a dos de ellos, y voy a aprovechar para hacer un par de posts desde el punto de vista de invitado.

Ojo: todos aquí sabemos que es complicadísimo organizar una boda como para aparte estar preocupándose por los invitados (se lo he comentado a much@s de ustedes), y también soy férreo defensor de que ese día se hace lo que los novios quieran y nadie más (también lo he comentado mucho). Los invitados son eso: invitados, y van a acompañar a los novios en su gran día. Pero... nunca está de más contemplar uno que otro detalle que pueden hacernos ver bien con ellos.
El mandamiento número 2 reza: "Serás puntual en la ceremonia". Así debe ser, se ve fatal la gente llegando a media misa o que a la misa vayan 60 personas y a la recepción lleguen 250.
Pero... también está bien que como novi@s tengamos la consideración de darle continuidad al evento después de la ceremonia. Porque eso de citar a las 2:00 a la misa y a las 7:00 a la recepción no me parece bien. ¿Qué va a hacer uno cuatro horas arreglado y más si no vive cerca ni de la iglesia ni del salón?

Ya sé que en muchos casos depende de la hora en que la iglesia acepte dar el servicio, luego de la hora en la que el salón acepte dejar entrar, y tanto las iglesias como los salones cada vez se ponen más intolerantes con eso. Pero igual se puede hacer algo: entretener a los invitados con una actividad fuera de la iglesia (aventar o encender algo, los recuerditos, los abrazos, las fotos, incluso he visto bodas en las que hacen algún ritual...), luego un coctel y bocadillos al llegar al salón, una cabina de fotos, algunos escenarios de flores o luces para las selfies, música, la boda civil... Sí, es invertirle más, pero se va a ver muy bien.
Insisto: ese día es para que lo disfruten los novios y no para que estén estresados, pero siendo muy honesto, cuando a mí me citan a una hora en la iglesia y tres o cuatro horas después en el salón, nada más de pensar en arreglarme, ir a misa, regresar a mi casa o a mi hotel (si es que están cerca, y si no... a ver qué hago), estar cuidando que no se arrugue el traje, que no sude, que no me despeine, volver a arreglarme si algo pasa y luego volver a irme al salón... no, la verdad es que mejor no llego a la ceremonia (ni modo, lo dije, ja ja).
Nosotros tuvimos un problema así: queríamos servir la cena a las 9:45, pero el último horario de servicio del juez era a las 8:00 y no queríamos tener a nuestros invitados tanto tiempo sin hacer nada. Así que fuimos a los registros civiles de seis ciudades diferentes hasta encontrar al juez que aceptara casarnos a las 8:30 (claro que tuvimos que pagar más) y luego hicimos nuestro baile de novios y un pequeño coctel.

¿Qué opinan?
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