La verdadera hazaña no es proponer el matrimonio; lo complicado empieza cuando hay que organizar todo.
Inician las voces -bien intencionadas- de que no cometas el error que hizo tal matrimonio cuando se casó. No gastes en esto "porque al primo lejano sucedió tal". Si te quieres casar en un lugar turístico pensar que a lo mejor no puedan ir todos los invitados a tu gran momento, si lo haces en la ciudad: Que haya lugar de estacionamiento, que no haya empedrado porque si llueve...
A todos nos resultará conocido, o al menos lo podemos asociar, a que hay un punto donde el evento deja de ser de la pareja para convertirse en evento social donde todos opinamos. Y sí, todos diremos: No te dejes; pero la opinión del matrimonio cercano "exitoso" le da un toque de relevancia para tomar en cuenta.
Y es así como inician los preparativos. ¿Qué quieres tú? ¿Qué quiero yo? ¿Qué queremos nosotros?
No les quiero decir la frase cliché de: Hagan lo que ustedes quieran porque al final es su boda. Supongo que de tanto escucharla pierde importancia.
Como consejo -de alguien que aún no se casa pero según esta app tiene muchos días
13hrs y 42 min- es en esta temporada el mejor momento para ver con quién se están comprometiendo. ¿Están dispuestos a platicar, negociar, conciliar? Adelante. Enhorabuena. Porque así es como será su matrimonio.
Si su matrimonio empieza amorcillado, ¿cómo lo esperan levantar más adelante?
Ojo, no es desalentar a nadie que lea esto a casarse. Todo lo contrario. Cásense. Tomen esto como una prueba de voluntad para ceder, negociar y por sobre todas las cosas, conocer a la persona con la que se están casando.
Porque al final, siempre habrá una razón para hacer un festejo.
Saludos.