Sólo eso hoy. Presumir mi cuenta regresiva en el último segundo de un número de días de tres cifras. A esta hora, dentro de 100 días exactamente, Fernando y yo estaremos en el jardín, emocionados, entre los disparos del fotógrafo, recibiendo a nuestras familias y al juez -ya habremos revisado la decoración, nuestro arreglo personal y preparado la música para la ceremonia-, a punto de pedirle a nuestras mamás que nos pongan nuestros boutonnieres y nos lleven de brazo para entregarnos cada una al otro. ¡¡Aaaaaahhhhhh!! ¡Presuman sus contadores ustedes también!
