Estaba prevista para MAYO, pero se nos vino el tiempo encima y por razones familiares tuvimos que detener la planeación. Así que como no queríamos aplazar bastante tiempo la boda un año para mantenerla en mayo (dos veces se tuvo que hacer) decidimos aprovechar el mes de septiembre con motivo del puente y sobretodo porque era ideal para nuestra temática mexicana.
No era especial ese mes para los dos pero a partir de este año se volvió en el mejor mes de nuestras vidas.

