Como la mayoría de las tradiciones de boda, su origen se remonta a la Inglaterra victoriana. El objetivo es propiciar la buena suerte para la novia asegurando así una feliz vida de casada sin perder contacto con sus seres queridos. La tradición dice que la persona que le preste algo a la novia tiene que ser una mujer felizmente casada. De esta manera se simboliza que le presta algo de su feliz vida de casada.
A la hora de pedir algo prestado, la novia tiene que pensar a qué persona se lo va a pedir y qué le va a pedir. Hay novias que simplemente eligen a la persona y será ésta la encargada de decidir qué cosa le va a prestar a la novia para el día de la boda, que suele ser algo muy significativo para ella.
El día antes de la boda, la persona elegida, que puede ser la madre, abuela, hermana, prima o incluso una amiga muy cercana, le ofrece lo que había pensado prestarle. Normalmente se habrá hablado antes, para que no haya problemas y la novia tenga previsto este nuevo objeto para llevar el día de la boda.
Los objetos prestados pueden ser muy variados y pueden llevarse a la vista o pueden llevarse debajo del vestido.
Lo más tradicional es prestar a la novia unos pendientes, una pequeña joya o un prendido para el pelo o para el vestido. Pero también hay novias que prefieren cosas mucho más funcionales, como el cancan, unos guantes, el velo o un tocado.
En cualquier caso, cuando te vayan a prestar algo para tu boda piensa cómo puedes lucirlo ese día.
Y recuerda que para cumplir con la tradición, el objeto debe ser devuelto después de la boda.
Compartan cuál será su objeto prestado y qué significado tiene o si aún no lo tienen, ¿!!qué les gustaría?
