Hoy charle con alguien sobre las relaciones de pareja y recordé un episodio que me tocó vivir en mis años de seminarista, me tomé la libertad de compartirlo pensando en las damitas que tienen sus dudas sobre qué significa ser fiel.
Hace algunos años tuve el gusto de conocer a un señor de bastantes años que compartía su experiencia a unos jóvenes que iban a casarse. Me admiró que en sus palabras se oía como un enamorado de su esposa a pesar de ya tener unos 5 años de que ella se le había adelantado. Le preguntaban de todo y una de las cosas que me llamó la atención fue su técnica para la fidelidad conyugal. La pregunta era más o menos así: ¿Alguna vez le fue infiel a su esposa, aunque sea con el pensamiento? ... sonrió y nos dijo lo siguiente. Conocí a mi esposa en la universidad (Francia), ella era hermosa e inteligente, yo era un don juan y enamorarla fue un proceso largo en donde el más enamorado terminé siendo yo, tuvimos un noviazgo de un año, nos casamos, vinieron los hijos y los años cobraron su cuota en ella y en mí. Dejó de ser la mujer excepcionalmente bella, pero estaba enamorado de ella y recuerdo que al mudarnos un tiempo a Alemania conocí un café donde pasé largos ratos de distracción y me hice conocido del lugar. Ahí vi pasar mujeres guapísimas y en mis adentros decía «Dios, que bonitas son las criaturas que creaste», y regresaba a casa con la conciencia tranquila. En otras ocasiones algunas mujeres charlaban conmigo y su belleza e inteligencia me dejaban admirado, entonces pensaba «Dios, que bellas son tus creaturas cuan graciosa es su inteligencia», y regresaba a casa con la conciencia tranquila. Pero hubo una vez en que durante semanas conversé con una mujer extraordinaria, única, bella física y espiritualmente, salida de un cuento, perfecta en muchos sentidos, de bellos sentimientos y le parecí atractivo, ella me lo dijo.
En el auditorio hubo un suspenso porque se notaba que al describir a esa mujer sus ojos brillaban emocionados de recordar algo especial. Y continuo diciendo: Cuando supe eso me imaginé tomándola de la mano cada día, despertando a su lado por muchas mañanas, disfrutando largos paseos y charlas, viajando y conociendo nuevos lugares, haciendo una vida maravillosa... y después de soñar, le agradecí y le deseé una vida maravillosa con otro hombre tan maravilloso como yo. Y pensé en mis adentros «Dios, que preciosura de mujer creaste, tu imagen y semejanza, pero llegó tarde, he cultivado amor con la mujer especial que tú bendijiste» y regresé a casa con la conciencia tranquila hasta el día de hoy.
Moraleja, en la vida puedes llegar a deslumbrarte de personas excepcionales pero la felicidad en pareja es una decisión de todos los días en donde cosechas lo que cultivas y se cosecha mejor cuando sabes apreciar la belleza de la persona con quien compartes la vida.
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