Sea cual sea la religión, todas coinciden al describir el matrimonio como una idea divina.
Antes que nada es importante mencionar que el catolicismo no es la única religión que lleva a cabo ceremonias para celebrar la unión entre un hombre y una mujer; el judaísmo, por ejemplo, tiene sus propios rituales antiquísimos y la Iglesia ortodoxa, por su parte, conserva sus rituales llenos de formas litúrgicas y una especial solemnidad. De igual modo, el protestantismo es otra de los ritos que se practican entre la comunidad, entre muchos otros. Sea cual sea la religión, todas coinciden al describir el matrimonio como una idea divina.
La humanidad sabe lo difícil que resulta, para un hombre y una mujer, vivir juntos día tras día, con los inevitables errores y defectos de su personalidad. “Lo más complicado de vencer es el propio egoísmo para poner siempre antes y en todo al cónyuge”, comentó el Padre, “así, el matrimonio se convierte en un sacramento, a fin de recibir la inspiración y fortaleza divinas necesarias en lo que respecta al cumplimiento de los fines del matrimonio: amarse, respetarse, promoverse como personas, procrear y educar a los hijos”.
Por eso, para la iglesia católica, es fundamental la celebración del sacramento del matrimonio en la que los esposos reciben la bendición y se comprometen a construir una relación y fundar una familia en la que lleguen a alcanzar la felicidad.
En la actualidad, son cada vez más frecuentes los noviazgos, y por tanto, los matrimonios entre personas de diferentes religiones. Para esto, es necesario informarse para cumplir con los requerimientos de cada “ceremonia” y qué hará de “tu unión” algo formal.
“Para la Iglesia católica la única ceremonia válida es el sacramento del matrimonio, con sus debidos protocolos; al margen de esta celebración, ninguna simulación tiene validez”.
