¡A mí me encanta recordar estas cosas! La verdad Toño y yo tuvimos una historia chistosa (ustedes me dirán si es tan común como yo creo). Yo estaba pasando por una etapa de crisis personal y una amiga me arrastro (real me arrastro, fue hasta mi casa, me armo la maleta y me empujo al coche) para un fin de semana en un pueblito en Michoacán.
Yo iba negada, es importante decirlo, tenía una presentación que entregar al lunes siguiente y cero me emocionaba la idea del pueblito. Cuando llegamos me presentaron a Toño y aunque me brillaron los ojitos no tenía intención alguna de ligar.
Cuando lo platique con él, me conto que aprovechò el viaje para pagar y revisar unos tramites de una casa de sus papàs por la zona…entonces su intención tampoco era ligar.
Durante todo el fin de semana, no nos dirigimos la palabra, había una especie de energía de rechazo entre nosotros, yo pensé inicialmente que era muy serio, pero después lo vi pasándola genial con mi amiga y su novio y me di cuenta de que el rollo era conmigo.
El ultimo día en Michoacán, llovió con locura y tuvimos que bajar a pie por una calle empedrada…Toño veía que yo me mataba para poder bajar y no me ayudo, ni me volteo a ver. Me explicó que estaba dándose una divertida bárbara conmigo, pase “todo el fin de semana” en la computadora, y casualmente me había pasado todo lo malo a mi (El baño con el agua imposible de regular, un frio inhumano, los moscos vampiros, me caí en el lodo) en fin me paso de todo…y por supuesto jamás me relaje.
Después de eso Toño hablo con Dani, mi amiga y varias semanas después me busco a través de Facebook para decirme que no sabía que estaba pasando por algo malo y contarme que él tampoco tenía el mejor modo esos días, que quería conocerme mejor y darnos una oportunidad para ser amigos. La amistad nos duro 7 días, nos hicimos novios después de eso…llevamos 7 años juntos y una hija de 5. Hoy verdaderamente creo que conocerlo fue lo mejor que me ha pasado.