Les contaré la historia de nuestra primera cita.
Después de haberle jugado al vivo al hablarle y darle mi dirección de correo electrónico a un completo desconocido, puedo decir que he tenido mucha suerte.
Suerte porque al poco tiempo nos comenzamos a escribir por messenger. Y más suerte aún al encontrarlo de pura casualidad en el metro y tener la oportunidad de recordarle que me debía un café antes de que cerraran las puertas del vagón.
Suerte porque esa cita, para mí, era la que definiría todo, ya que tenía otro pretendiente. Además de que probablemente marcaría el fin de una etapa un poco loca de mivida. O simplemente se convertiría en "uno mas" para salir y tener algo de diversión, algo casual y pasajero, sin compromiso.
El caso es que nos quedamos de ver el una plaza comercial llamada "Mundo E" en la fuente frente a los cines y justo junto a los cines estaba mi café favorito.
Nuestra cita no fue perfecta. Llegué tarde y vi como en su rostro cambiaba su expresión de medio enojo y desesperación a felicidad. No tomamos café, sino algo dulce, platicamos para conocernos mas, nos besamos y nos fuimos a casa.
En el bus de regreso nos íbamos abrazando y besando, hasta que llegó el momento de bajar en la parada de mi pueblo. El no me acompañó a la puerta de mi casa porque su camino era largo hasta su pueblo, pero de alguna manera lo hizo porque me quede con una calidez inexplicable en el cuerpo. Esa misma calidez que sentí cuando lo abracé el día que nos conocimos.
Pero aún no confiaba del todo, el nunca me pregunto si quería ser su novia. Mas bien él ya daba por hecho de que estábamos en una relación y fue hasta la tercera cita que le pregunté si quería que fuera mi novio y me dijo que sí.
Esa es la historia de nuestro principio. De como le "jugué al vivo" y de como encontré al amor de mi vida.