En unos meses nos casamos y desde un principio platiqué con mi prometido y acordamos no tener ceremonia religiosa. Lo curioso del caso es cómo la mayoría de las personas no puede entender ni respetar dicha decisión.
Es interesante porque, al parecer, no querer no es una razón suficiente para las personas. Siento que cuando es el caso de que uno de los novios no profesa la religión, en este caso católica, es válido no optar por la ceremonia religiosa, pues ambos tienen diferentes creencias, sin embargo, ese no es nuestro caso. Les platico.
Yo fui bautizada católica y tengo mi primera comunión, sin embargo no soy la más apegada a la religión. Mi familia en su mayoría es católica, mucho más de lo que yo soy, pero tampoco son de ir cada domingo a la iglesia. Mi novio es bautizado mormón, él tampoco profesa su religión y de hecho, si yo hubiese querido la ceremonia de esta manera, él estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para que ocurriera, como ir a las pláticas, obtener los sacramentos, etcétera.
Pero no es algo que yo quiera. Antes pensaba que podría hacerlo por darle gusto a mi familia, pero luego pensé: "es mi boda, y no le tengo que dar gusto a nadie más que a mí y a mi pareja", entonces dejó de tener sentido todo este asunto de la religión para mí, además de que he asistido y escuchado de bodas donde los padres dicen cosas con las que yo no estoy de acuerdo.
Entonces, cada vez que hablamos de la boda y que decimos que solo será civil nos preguntan por qué, a lo que respondo que no quiero pasar incomodidades con lo que sea que se le ocurra al sacerdote en turno duranta este día que es tan importante para nosotros. Y la respuesta siempre es: "es que no todos los padres son así", "depende del padre", "elige tú a tu sacerdote", "no hagas caso", "déjalo que hable", "no tienes que estar de acuerdo", "luego te vas a arrepentir", "cuando quieras casarte por la iglesia será más difícil" y mucho más.
Con decirles que hasta se han ofrecido a pagar toda la boda religiosa con tal de que se haga. La cuestión aquí, es que no es un tema de dinero; sí, nos estamos ahorrando mucho, tanto en lo económico como en el estrés dejando de lado esa parte, sin embargo, esa no es la razón.
También me han dicho que "casarse ante Dios mantiene el vínculo para siempre aunque te separes" y que en cambio, al casarse por lo civil "si te divorcias ya estuvo, ya no hay nada más que los una", cuando para mí es todo lo contrario, el civil tiene más peso por el tema legal y de derechos que obtenemos como pareja, los cuales no te los da la unión ante Dios.
Entonces, me parece inverosímil que simplemente no se pueda aceptar un no quiero por respuesta, que quieren que haya algo más de peso como diferencia de religiones, temas económicos, fechas o qué sé yo, de lo contrario, no están dispuestos a respetar una decisión que yo platiqué y tomé junto con mi pareja.
No estoy obligada a querer casarme por la iglesia, aunque toda mi familia lo haya hecho, ni mi prometido tampoco. Va en contra de mis principios, ni siquiera de mis creencias, Dios no tiene nada que ver aquí, sino la iglesia como institución y lo que representa, pues no nos representa a nosotros.
En fin, si se quieren casar por la iglesia, adelante, si quieren hacer una ceremonia simbólica por temas de diferencias de religiones, háganlo, si no se quieren casar por la iglesia, también se vale. El chiste siento yo es aprender a respetar las decisiones de la pareja que se va a casar, pues por alguna razón eligieron ese camino.
Así que, no pregunten de más, no insistan, no se ofrezcan a pagar o resolver algo que no les pidieron o que no parece ser un problema para los futuros esposos. Simplemente escuchen sus razones y acéptenlas, y si están en una situación similar a la mía, manténganse firmes en su decisión, si es lo que quieren y dejen que los demás opinen lo que quieran.