Lo primero fue un pastel, cuando tenía como 1o u 11 años. Se me desbordó porque lo puse muy al ras del molde, y al levantarse la levadura se tiró. Empezó a oler a quemado, pero la masa seguía cruda. Saqué el pastel, y se hundió. Lo dejé terminando de cocinar, pero la consistencia quedó hulosa. Terrible. El sabor estaba... comible, pero la consistencia
uff. Fatal!
Hubo otro pastel, no me acuerdo si fue antes o después, que de plano tuve que echarlo al perro, y ni el perro se lo comió.
Con el tiempo y la experiencia he ido mejorando muchísimo. La verdad creo que ahorita ya cocino bastante decente, pero bueno... echando a perder se aprende.