Ya sabía perfectamente cual era el vestido que quería, por lo que fue terrible tratar de buscarlo idéntico puesto que en muchas ocasiones se parecían pero no eran lo que yo esperaba, hasta que al fin encontré uno que se ajustó perfectamente a mis parámetros y literalmente lloré de la emoción por que me sentía hermosa e imaginaba escenarios de la boda al verme con el vestido.