Ya sea para adornar el camino del jardín por la noche o como parte del centro de mesa, estos farolitos, además de verse elegantes, son sencillos y económicos de hacer.
El secreto de la elaboración de estos reside en el uso de un globo lleno de agua como instrumento principal que nos permitirá crear estas pequeñas maravillas.

Materiales:
Un globo.
Agua.
Cera de parafina.
Dos recipientes de distinto tamaño para poder preparar un baño maría.
Una bandeja de horno.
Preparación:
En el recipiente grande pondremos agua y el pequeño servirá para derretir la cera de parafina. Con el globo lleno de agua tibia procederemos a hacer nuestros farolitos.
Se sumerge el globo en la cera caliente, con mucho cuidado de no superar la línea de agua del globo, si la cera supera el nivel del agua del globo éste se reventará.

Se sumerge el globo varias veces para que se vaya formando una capa de cera alrededor del globo.
En cada ocasión dejaremos el globo varios segundos sumergido, sacamos y dejamos que la cera solidifique y volvemos a meter el globo.

Cuando ya se tenga una cierta capa de cera en el globo de un centímetro o centímetro y medio, apoyamos éste sobre un papel o una bandeja de horno para aplanar la base.
Con cuidado pues la cera estará todavía blanda y el globo es bastante inestable.

Cuando la cera esté fría procederemos a reventar el globo y vaciarle el agua. Haremos esta operación en el fregadero o sobre un recipiente que recoja el agua del globo.

Calentamos la bandeja de horno y pasamos los bordes del farolito sobre ella para igualar los bordes.

Ya tendremos nuestros farolitos listos para su uso.
Si quieres hacer farolitoos de colores tan sólo habremos de añadir colorante para velas a la cera.