El tónico o loción de agua de rosas hace maravillas en una piel sensible, pero también cuida de la piel grasa, ayudándola a segregar menos sebo y afinando el poro, y de la piel seca, alimentándola para evitar la tirantez constante.
Hierve el agua con los pétalos en una olla tapada al menos dos horas con el fuego al mínimo posible. Cuándo acabe no lo destapes para evitar que se escapen los vapores condensados en la tapadera y déjalo reposar 48 horas a temperatura ambiente. A continuación vuelve a cocer una hora y déjalo enfriar. Fíltralo con un filtro de infusiones insistiendo en apretar bien los pétalos de rosas para sacarlo bien toda su esencia.
Usándolo bien frío antes de maquillarte, conseguirás fijar la base y hacer que te dure impecable por mucho más tiempo. Con la cara lavada también se consigue tener la piel perfecta, límpiala cómo siempre y remata pulverizando el rostro con el tónico, conseguirás evitar brillos durante muchas horas y se difuminan arrugas y el gesto cansado.
También tiene propiedades antisépticas lo que le hace ser un aliado perfecto para combatir acné, desinfectar espinillas ya tocadas o granos que ya tienen herida hecha en la piel.
