En esta experiencia que ha sido el preparar una boda, estuve a punto de convertirme en toda una bridezilla, con mi proveedor de invitaciones, ya que me la entregó dos semanas después de lo pactado, pero durante estas semanas me puso muchos pretextos, y luego no se comunicaban conmigo, yo era la que tenía que estar localizándolos, para colmo, me di cuenta que no tienen oficinas, ya que nos citamos en un café. Me sentía engañada, ¡perdido mi dinero!, reclamando como loca. Jajaja, pero al final, cumplieron y quede satisfecha.
Todos me decían que aún había tiempo, pero yo ya quería golpearlos jajajaja.