Una experiencia que he tenido durante la organización de mi boda que estuvo a punto de sacar mi lado Bridezilla fue al momento de realizar la compra de mi vestido de novia. Fui a la ciudad de México donde viven mis hermanas y les pedí que me acompañaran a comprarlo, también le pedí a mi mamá que me acompañara. El problema se suscito cuando el día programado todos se levantaron tarde y la persona que nos llevaría en auto comenzó a contar cosas horribles de la inseguridad en la ciudad de México, lo cual puso de nervios a mi familia y provocó angustia y miedo. Todos comenzaron a opinar sobre la viabilidad de ir e incluso comenzaron a cuestionarme sobre por qué no había buscado otro lugar en donde comprar el vestido. Fue tanta mi confusión y frustración que me quedé callada para no alterarme pero ya en el auto me puse a llorar. Una de mis hermanas se puso a platicar conmigo hasta que logré calmarme, pero al final ya no me acompañó mi mamá y eso si sentí feo porque quería compartir con ella ese momento.