Desde tiempo atrás incluso antes de comprometernos, mi prometido y yo traíamos en conflicto la invitación a una de sus amigas al punto en que en pláticas (de broma o no) le dije que si la veía en mi boda no la mandaría sacar pero tampoco me casaría. No son celos (no señor) pero como es posible que acepte que invite a algunas de sus ex (si el está de acuerdo y quedaron en buenos términos) y no a esa amiga. Pues bien, les cuento que podrá ser su amiga pero desde que se enteró que andamos jamás aprobó nuestra relación (como si lo necesitáramos) creo que se sintió reemplazada o algo parecido, dejó de frecuentarlo, llamarlo incluso cuando nos presentaron la primera vez (que yo ni la conocía ni le había hecho nada) me hizo un desplante horrible porque se negó a saludarme como parte de su berrinche y por detalles como esos no me callo nada bien.
Se que no lo quiere como algo más porque ella tiene a su pareja de años pero me da coraje saber que solo lo hace para llamar la atención.
Durante la planificación de mi boda (el gran día, mi sueño echo realidad) se llegó la hora de hacer la lista de invitados y me doy cuenta que a pesar de que el había accedido a no invitarla la tenía considerada en su lista incluso tenía su invitación y me lo había ocultado en ese momento sentí que Mi lado Bridezilla estaba a flor de piel, claro que nos peleamos, discutimos pero finalmente el me dijo que se haría lo que yo pedía porque era muy su amiga pero ni por un segundo pensará que ella era más importante para el que yo. Yo me puse feliz sin embargo comprendía su situación pero como no sabía si lo estaba diciendo solo para que me calmara (porque anteriormente me engañó) deje que pasaran los días pero reservé su lugar y su invitación, de tal manera que ella estará con nosotros el gran día.
Considero que lo más importante en nuestra boda es que nosotros estemos cómodos y felices y que si el me eligió a mi sobre todas las cosas me ama y debo responder igual a ese amor, crecer juntos y madurar la relación y si su amiga es infantil pues no debo caer en su juego o darle importancia a sus berrinches.
Sigo esperando con ansias mi B O D A y no dejaré que nadie arruine nuestra unión.