A fuego lento. Nuestra historia se cocinó a fuego lento. Algunas veces suceden cosas en la vida que no tienen una explicación concreta. Hace más de cuatro años se empezó a escribir esta historia. En ese entonces me encontraba en una etapa de mi vida mucho más tranquila, tenía un par de años que habían roto el corazón de manera astronómica y por fin estaba tranquila. Sinceramente había perdido algunas esperanzas en el amor romántico, en el romance de película, cuando siempre he sido una romántica sin remedio. Después de esa trágica relación estuve soltera porque ya no quería más drama, más palabras de amor con fecha de caducidad. Pero bien dicen que cuando menos lo esperas y menos buscas la vida te sorprende....
La verdad nunca he sido de las personas que aceptan a toda persona que las agrega en Facebook, excepto una vez. La vez que Jonathan me agregó. Hasta ahora no sé porqué lo acepté, creo que vi lo que compartía y me pareció interesante, de hecho sólo teníamos un amigo en común y sucedió... Lo acepté. Me habló un día después y ese día comenzaría todo. Aunque me daba miedo eso de conocer personas por internet, después de una semana de platicar me di cuenta que lo quería conocer. Algo tenía que sentía que quería saber más de él. Salimos, me invito una pizza y cerveza (cosas que me encantan) y recuerdo que platicamos hasta la madrugada. Reímos muchísimo.
Desde que lo conocí no sentía que yo le gustara o él me gustara, éramos amigos. Incluso a veces nos hacíamos compañía a hacer los pagos del agua, luz, etcétera. Mis amigas comenzaban a decirme que yo le gustaba y a mí no me parecía. Pero poco a poco me enamoró.
Me gusta lo auténtico que es, lo único y sobretodo su sonrisa. Recuerdo que hubo un tiempo que duró meses sin hablarme, y yo estaba que me moría. Ahí fue cuando supe que me gustaba. Por azares del destino me enteré que iba a ir a una tocada y fui. Quería verlo. Ese día nos dimos nuestro primer beso.
Nuestro primer beso fue mágico, estábamos en un bar en la zona Centro de Tijuana, al fondo sonaba Across the Universe (ambos somos fans de The Beatles) y cerca de la barra me abrazó y nos besamos. Nunca olvidaré ese beso.
Después del beso las cosas eran raras porque oficialmente no éramos novios, y no quise esperarme, en ese momento lo quería tanto que decidí pedirle que fuera mi novio. Así que en un frasco puse sus dulces favoritos (Nerds) y en el fondo una papel que decía: ¿quieres ser mi novio?...
Nuestra historia siempre ha estado llena de retos, incluso tuvimos una relación a larga distancia durante seis meses. Y después nos fuimos a vivir juntos.
Hace tiempo me dio el anillo, en la playa de noche, a la luz de las estrellas, la luna y unas velas. No teníamos prisa en casarnos hasta que nos dimos cuenta que éste era el momento.
Los retos siguen pero sin duda yo creo que el matrimonio es una vez y para toda la vida. Cuando nos mudamos juntos supe que quería luchar por nosotros cada día. Con él quiero estar hasta que mi cara parezca una uva pasa. Estar ahí, juntos, en cada momento bueno y no tan bueno.
Jonathan me enseñó lo que es amar de verdad. Y como nos gusta decir, este es una historia de amor sin punto final.
Nos casamos el próximo año en abril, y estoy que me muero de la emoción. Tendremos una boda sencilla pero llena de amor. Me emociona mucho nuestro vals porque obviamente elegimos una canción súper romántica y claro que me emociona nuestra vida juntos.
Te amo Puppycat, sin punto final...