El fenómeno social se ve plenamente reflejado en el tema de las bodas. En este caso, el arroz es la leyenda que aquí tratamos por ser la de mayor peso durante la celebración, así como más chismes ha ido generando. Pero entonces, ¿por qué se tira arroz a los novios cuando van saliendo de la iglesia y ya están casados?
Los mitos y leyendas con los que cuenta la historia y el paso del tiempo es lo que enriquece a las culturas. Por tal motivo, el símbolo que tenga cada una de las tradiciones es lo que puede llegar a hacer viable o no alguna costumbre. En la actualidad, los comportamientos de antaño se toman como propios y, por supuesto, se respetan por motivos de su origen. Esto les da una connotación única y especial que llena de magia algún evento. A pesar de ello, existen muchas costumbres que se utilizan para ocultar explicaciones más virales… como es el caso de la tradición de comer uvas para año nuevo. La realidad es que en los inicios del siglo XX se contó con un excedente de fruta en España y de ahí nació la tradición. Lo bueno es que esto no sucede siempre y a nosotros nos gusta pensar que las tradiciones provienen de fenómenos más interesantes.
CulturaComo es común, en la mayoría de las tradiciones alrededor de temas de matrimonio, amor y familia, la mayoría de las que tienen que ver con bodas son relacionadas a temas de fertilidad. El caso de aventar arroz no es la excepción, por lo que proviene del tema de la fecundidad y desearle buena suerte a los esposos en su nueva vida. Al tirar el arroz, se dan deseos de que cuenten con descendencia para tener una familia de varios miembros. La creencia es que sus orígenes son en Oriente, pero en América y Europa también hemos adoptado la costumbre como nuestra.
En la antigüedad, los granos que se lanzaban no tenían que ser solo de arroz. En realidad, el utilizarlo llegó con el paso del tiempo. Antes, el uso de cualquier cereal era válido para los buenos deseos y prosperidad de la vida conyugal. En la Roma Antigua las mujeres utilizaban espigas de trigo en su peinado y los hombres partían en la cabeza de su futura esposa panes de trigo. Posteriormente, la novia repartía el pan sobrante entre los asistentes para que, en conjunto con almendras, nueces y demás frutos secos, los aventaran sobre los cabezas de los nuevos esposos. De esta forma, tanto cereales como frutos daban la mejor de las suertes y deseos para la pareja.