Cómo pajes,como damitas, o como invitados, dan un toque especial y agraciado a la ceremonia. Los pajes son parte del cortejo, y últimamente, el llamado niño guía, roba con ternura las miradas que anuncian a su paso por el pasillo, que tras de él viene la persona más admirada del evento...la novia.
Los pajes tienen su origen desde la Edad Media, cuando las damas de la corte se hacían acompañar de su paje real, quien anunciaba que venía la cortesana, y otros pajes le abrían paso en el camino. Las princesas se acompañaban de los más pequeños, quienes ayudaban a sostener sus pesados vestidos de la época. Posteriormente, los pequeños se encargaban de arrojar pétalo en el camino de las damas reales. En las bodas, Para los supersticiosos, los niños ahuyentaba al mal por sus almas inocentes y puras, protegiendo así la pureza de la novia hasta el altar, y eran los portadores de las flores y los pétalos. Después fué el arroz, símbolo de abundancia.
En la actualidad, los niños acompañan a las novias como pajecitos para sostenerles el velo o la cauda. Otros pajecitos portan las canastas de pétalos, arroz, o algunos otros obsequios de la ceremonia,como frascos con agua bendita, velas pequeñas, campanas o rosarios, que se obsequian a los asistentes a la ceremonia religiosa.
Los pajecitos vestirán los colores que la novia elija para su boda, y lucirán en telas vaporosas, elegantes, tradicionales, o de acuerdo a la tendencia. Los niños en trajes y las pequeñas en vestidos de tul, organza, shantung de seda, satín o tradicionales de la región, siempre lucen hermosos. Sólo hay qué buscar su comodidad acoplada a la elegancia que amerita el día más grande de la vida de la novia. Los niños son bendición y belleza, siempre lindos y originales.














