Desde que era niña, soñaba con casarme en Mazatlán; era mi lugar favorito. Iba todos los años, pues mi papá tenía un tiempo compartido en Pueblo Bonito Mazatlán. Soñaba con una boda en la catedral porque, antes de ir al mercado, iba con mi abuela a saludar a Dios. Ella amaba esa catedral tanto que basó en su estructura un trabajo de su maestría. Por 17 años, Mazatlán fue mi lugar favorito. Mi papá y mis abuelos fallecieron hace años, y ese sueño de casarme en aquel lugar se volvió aún más importante, pues era una forma de recordarlos.
Hace 3 años me casé por el civil y vivo en Estados Unidos. Mi sueño era casarme por la Iglesia en Mazatlán, y mi esposo quiso cumplirlo. Estaba muy feliz de poder realizar este sueño, pero a días de la boda, todo se ha convertido en una pesadilla.
Esta publicación la escribo para que ninguna otra novia pase por lo que yo pasé. Contraté a Heidi Ríos como wedding planner. Al principio parecía una buena decisión: me ayudó con un trámite en la catedral. Sin embargo, después comenzó a ser grosera conmigo. Me decía cosas como que una boda no era un juego o si estaba realmente segura de casarme, insinuando que no parecía decidida. Esto es totalmente falso, ya que llevo casada 3 años; esta boda era simplemente una validación ante la Iglesia.
Cada vez que le compartía mi idea de la boda, que era temática tipo Frida Kahlo, me la rechazaba. Me decía cosas como que la boda iba a parecer una kermés. También le mencioné que quería comprar algunas decoraciones para usarlas en el futuro, como en bautizos de mis hijos o fiestas familiares. Pensé que sería bonito conservar algo desde mi boda, pero me dijo que era ridículo, que las novias no hacen eso, y que sus proveedores se enojarían porque sería como quitarles trabajo. Por eso no lo hice.
En un principio iba a casarme en Royal Villas, pero ella me dijo que no era un lugar bonito y le creí. También tenía contratado a Sunset Eventos para maquillaje, sonido, cámara 360, fotografía y dron, todo en un súper paquete a un gran precio. Sunset tenía excelentes recomendaciones en bodas.com. Sin embargo, Heidi me dijo que esas recomendaciones podrían ser falsas, que el proveedor no le daba buena espina, y le creí.
Luego me enteré de que ella les decía a ellos y a otros proveedores que yo tenía problemas mentales. Afirmaba que, como psicóloga, me había analizado y que, si no le regresaban el dinero, los denunciaría ante la Profeco. ¿Quién hace algo así?
Yo tenía todo bien claro: quería marlin para mi boda, flores colgadas en todas partes, una ceremonia al atardecer y validar mi matrimonio en México. Incluso estaba haciendo mi vestido de novia. Soy costurera y poder diseñar y coser mi vestido era lo que más me emocionaba. Pero en noviembre todo se desplomó.
De estar mal con ella, se puso todo peor. Y empezó por el estimado de personas. Desde un principio le dije que serían entre 100 y 150, SIEMPRE LO MANEJÉ ASÍ, como un estimado. Le aclaré que en noviembre tendría ya el número exacto de invitados. En agosto le comenté que, por la inseguridad y otras razones, la cantidad bajaría a 100 o menos y que confirmaría el 23 de noviembre. Al llegar la fecha, le confirmé que serían menos de 100 personas. Su respuesta fue que no se podía, que ella había cotizado todo para 150 y que tenía que ser de esa manera o nada. Intenté buscar la forma de solucionarlo, pero ella nunca quiso negociar.
Me puse a investigar cómo trabaja una wedding planner y noté muchas irregularidades. Para empezar, nunca me dio un contrato. Me dijo que eso no se manejaba así en Mazatlán. Luego argumentó que la razón por la que no me dio el contrato fue porque, cuando fui a checar los trámites de la iglesia (cosa que me dio la información mal y no resolví nada en persona en ese momento), según ella, no me lo pudo entregar.
Fue ella quien me canceló cuando nos vimos, usando como excusa que tenía mucho trabajo. Yo siempre fui clara de que lo primordial era la boda en la iglesia y la ceremonia al atardecer. Siempre le dije que quería marlin; hasta le pasé la receta.
Me informé en la Profeco sobre el hecho de no tener contrato, consulté con un tío que es abogado y con otras personas porque, gracias a Dios, tengo muchos amigos. Primero metí la denuncia en la Profeco. Aunque ya lo hice, ella sigue con sus irregularidades. Empezó a decir cosas como que soy inestable y, con eso, ya fue el colmo. Le dije que ya no usaría sus servicios. Sin embargo, se niega a regresarme el dinero. Ella y sus proveedores han sido muy groseros conmigo y con mi actual wedding planner.
Mi nueva wedding planner, Mónica de Ellegance Eventos, ha logrado lo imposible para cumplir mi sueño, pero con tan poco presupuesto y a tan pocos días de la boda, ha sido un gran reto. Esta publicación la escribo con mucho dolor, porque no sé cómo saldrá mi boda. Yo no soy una persona con mucho dinero; mi presupuesto era el dinero que mi papá me dejó como herencia cuando falleció. Decidí usarlo para pagar mi boda, pues para mí era como si él me la pagara.
El dinero ya se me acabó y todavía me faltan muchas cosas. No tengo hotel todavía. Soñaba con quedarme en Pueblo Bonito como lo hacia de niña, pero gracias a que tuve que pagar la boda nuevamente no tengo dinero. Me falta arreglarme las uñas y el cabello. Con tanto estres me urge a mi y a mi esposo un masaje pero no podemos pagarlo. Además aun faltan cosas. No es que sean indispensables, pero eran cosas que quería para mi boda soñada. Ahora incluso estoy sin vestido. Por el estrés, he tenido que ir más veces al médico, tanto mi esposo como yo, y no he tenido tiempo para terminar mi vestido. Pedí uno en línea, barato, porque ya no tengo dinero, ya me llegó pero no se acerca nada a mi diseño ni a mi sueño.
Algo que debió ser un sueño hecho realidad se ha convertido en una pesadilla. Sé que al final todo saldrá bien. Irán los que tengan que ir. Y aunque no sea mi sueño perfecto, estaré con la persona que convierte cualquier cosa en mi sueño. No importa qué se nos ponga enfrente, ni Heidi ni un mal proveedor ni nadie podrán dañar nuestra felicidad.