La rutina es enemiga de la pareja (tato lo hemos escuchado) y, por lo tanto, te propones acabar con ella a como dé lugar. La realidad es que representa solo un elemento más de la relación. La costumbre no es grave mientras ustedes se sientan cómodos con ella, debido a que también habla de cierta estabilidad. Sin embargo, está padre de vez en cuando compartirse haciendo algo diferente. Para ello existe el juego de roles.
El juego de roles consiste en interpretar un personaje para hacer divertido el encuentro. No es necesario hacer “circo, maroma y teatro”, sino revisar con qué te sientes cómoda y partir de ese lugar.
Tratándose de prácticas sexuales, es importante ir de menos a más. Si jamás lo has intentado, seguramente te va a dar pena y optaras por mejor no hacerlo. Así que recomiendo empieces con pasos chiquitos para llegar más lejos y realmente disfrutar el proceso.
.....
.....
.....
.....
.....
.......
...........
..........
..........
Aqui 5 estrategias que seguro te ayudaran segun Nupcias Magazine:
1. Elige el personaje.
El que quieras, ¡pon en marcha tu pensamiento creativo!
2. Practica, practica, practica.Una vez elegido el personaje, empieza con aproximaciones previas. Por ejemplo: si decidiste ser Caperucita, habla con tu pareja a la hora de la comida como ella hablaría o mándale mensajes muy en tu papel.
3. Monta el escenario.El encuentro sexual aún no sucede. Sin embargo, puedes crear el contexto de tu personaje para hacerlo aún más real. Es como la práctica extendida.
4. Compra tu disfraz y ensaya una vez más.Antes de mostrárselo, póntelo un día que estés sola en tu casa y haz tus actividades diarias. Así podrás hacer de tu vestuario tu propia piel.
5. ¡Llegó el día!En este punto, ya estás metidísima en tu rol y te sientes cómoda en él. Entonces, es momento de manos a la obra. Atrévete a hacer todo lo que haría tu personaje y diviértete mucho. Al final, si estás con tu prometido –o probablemente ya sea tu esposo– es porque confías completamente en él. Bajo esta premisa, ¿por qué habrían de limitarse?
¿Y si todo sale mal?Si lo intentas y percatas de que no es lo tuyo –o simplemente no te sientes cómoda–, es totalmente válido no querer volver a probar. Lo más importante: recuerda que la sexualidad no es para sufrir, sino para disfrutar. Y te aseguro que el juego de roles es una de las experiencias más divertidas –y, además, libre de riesgos– que puedes compartir con la persona que amas.