Nuestra historia comenzó cuando menos lo esperaba e imaginaba. Entré a trabajar a una empresa como recepcionista, empleo que había rechazado meses antes, sin duda por una razón que desconocía entonces pero que comprendí tiempo después...
A dos meses de estar en ese trabajo llegó un chico que me llamó la atención desde la primera vez que entró a la oficina vistiendo la bata de laboratorista, tan blanca e impecable como su educación; saludó amablemente a todas las que trabajábamos en las oficinas administrativas y me llamó la atención porque pocas personas (de las muchas que entraban cada día) se tomaban la molestia de saludar. Tenía un carisma que se percibía con sólo mirarlo. Una vez que salió de la oficina mis compañeras se quedaron comentando sobre el chico nuevo, intuí su nombre por el hecho de que yo llevaba el control de las tarjetas de asistencia y su nombre me sonó desconocido cuando lo anexé a su tarjeta aún sin haberlo visto antes. Es curioso porque eran más de 100 personas las que laboraban ahí y pocos nombres se me quedaban grabados.
En fin, la verdad es que no volví a pensar mucho en él, a veces lo veía entrar y dirigirse a alguna de mis compañeras, siempre tan amable, pero nunca habíamos tenido un trato personal...
En una ocasión casi para salir él de la oficina, pude ver que me miraba con un brillo especial en sus ojos, que hasta entonces aprecié lo hermosos que eran, y además esbozó una leve sonrisa ¡Me sorprendió! Intenté no pensar en el incidente, pero de repente me intrigaba pensar en que debía significar algo y me llegué a sorprender recordando ese momento algunos días después.
Una compañera y amiga (y ahora madrina de velación) notó que podía darse algo entre nosotros y de manera muy discreta comenzó a entablar conversaciones con él frente a mí, así fue como empecé a conocer un poco más de él. Desde la primera vez que hablamos supe que tenía frente a mí a un chico único, súper inteligente y que valía la pena conocer. Poco a poco comenzó a dirigirse a mí para todo lo que necesitaba.
Un día hizo una apuesta conmigo y la perdió... Me dijo que me invitaría lo que quisiera. Como en la empresa sólo había máquinas de refrescos y galletas y ninguna otra cosa en kilómetros a la redonda, le dije que una coca estaba bien, pero no aceptó, dijo que me haría daño. Así que elegí tomar un café juntos. Aceptó y nos vimos un domingo, lejos del trabajo, por fin de manera informal. En esa cita me dí cuenta de que no podía dejarlo pasar de mi vida ¡simplemente era todo y más de lo que yo esperaba!
A partir de ese momento, juro que no me interesé ya por nadie más, aunque todavía no eramos novios rechacé a otros prospectos, porque sabía que sólo era él la persona que podría elegir como novio si las cosas se daban alguna vez. Era muy complicado salir como cualquier pareja lo haría, él rolaba turnos y pocas veces descansaba, nuestra primera fue también la última cita antes de ser novios. Sin embargo, prácticamente nos veíamos diario en el trabajo y él inmediatamente al día siguiente comenzó a enviarme mensajes de texto muy lindos, además de ir más frecuentemente a mi oficina. Yo siempre fui muy tímida, así que apenas si podía mirarlo sin ruborizarme, vivía esperando sus mensajes y luego de un mes, el día de mi cumpleaños me regaló una rosa frente a todas mis compañeras, lo cual me emocionó bastante. No pasó a mayores, él se fue temprano y supuse que todo había quedado en ese bonito detalle, pero durante el día me envió algunos mensajes lindos, que me demostraban que estaba pensando en mí especialmente ese día. Y en la noche ¡fue a buscarme a mi casa para darme mi abrazo de cumpleaños!
Obviamente iba a algo más que eso, me pidió que fuera su novia y aún sabiendo que por sus dos empleos era muy complicado salir como cualquier otra pareja, acepté ¡fue el cumpleaños más hermoso que pueda recordar!
Al poco tiempo ambos recibimos otras ofertas de trabajo, él fuera de nuestra ciudad. Apenas teníamos un mes de relación cuando él se tuvo que marchar, decidimos continuar a pesar de la distancia. Ha sido todo un reto, más difícil de lo que se puedan imaginar, hemos pasado por muchas cosas que no podría resumir.
Y ya no quiero hacer tan larga la narración para no aburrirles, así que sólo les diré que estamos a punto de cumplir 3 años como novios, hemos aprendido muchas cosas, hemos mejorado como personas y como pareja, ha sido complicado, no todo es color rosa, pero nuestro amor ha superado las pruebas. Desde luego siempre he puesto este amor en manos de Dios y sé que él nos ha permitido superar todo. Nos comprometimos en marzo de este año, nos casaremos en abril próximo. Un día de pronto él comenzó a decirme que esperaba casarse este año, por lo menos al civil, lo tomé como broma, pero luego vi que iba en serio. Luego llegó el momento en que me entregó el anillo, ahora estamos con los preparativos esperando el gran día, el primer día del resto de nuestras vidas juntos.
Pues sé que la boda llegará y pasará, por más hermosa que pueda ser será sólo un hermoso momento que siempre recordaremos. Confío en Dios que nuestro matrimonio será dichoso y feliz, que nuestro amor crecerá aún más y que todo contribuirá para bien porque la boda será sólo el comienzo de un matrimonio que conservaremos hasta que la muerte nos separe.