Mi nombre es Berenice Roa, mis amigos cercanos me dicen Benzie y él me llama simplemente Bere, porque dice que soy perfecta como soy, que no me falta ni me sobra nada, que son mis virtudes y mis defectos lo que me convierten en el objeto de su amor.
Yo tengo 20 y él 22, sabemos que la vida aún nos depara muchas cosas y que no sabemos lo que pueda suceder. Pero el amor que nos tenemos es único y nuevo para mí.
Comencé a pensar en tener novio desde que estaba en preprimaria y desde entonces estuve obsesionada con el concepto que tenía del amor.
Solía pensar que el amor era servirle a él, desvivirme por su comodidad y felicidad, porque fue lo que veía en casa. Sin embargo él me ha enseñado que amar es algo totalmente distinto.
Hoy el amor llega a mi vida por primera vez. Lo digo no por que no haya tenido novios antes, sino porque esta vez es diferente.
Amor es ser tú mismo y dejar que él sea quien es, sin hostigar, sin exigir, sin reclamar. Somos compañeros de vida, compartimos este caminar que todos debemos hacer a lo largo de nuestra existencia y él es mi mejor amigo, mi confidente, mi complice, mi maestro, mi mano derecha y mi motivación.
Por ahora la boda es un sueño, él sabe que me gusta imaginarnos de viejos, sentados uno junto al otro tomando nuestras manos en silencio con la certeza de haber pasado la vida al lado de la persona correcta.
Hace poco él me dió un anillo de pre-compromiso (yo sé que puede sonar extraño) pero su intención es que ese anillo represente una promesa de tres pilares: Respeto, Confianza y Honestidad. Principios que hemos tenido presentes desde el comienzo de nuestra relación.
No tengo dudas sobre él, como tampoco las tengo sobre lo que siento. Lo que me tiene inquieta es que soy una persona que se preocupa por las cosas que podrían salir mal y ayer me di cuenta de como he divagado sobre el tema.
Ahora me encuentro aquí con preguntas que espero alguna de ustedes pueda resolver.
¿Por qué cada que alguien me dice que no es tiempo de comprometerme con una sola persona para toda la vida, las palmas de mis manos sudan, mi estomago manda señales de auxilio y comienzo a pensar en la posibilidad de que él rompa mi corazón o yo el de él?
¿Ese miedo se va? ¿Es alguna clase de señal?
Lo amo hoy pero ¿Cómo sé si lo amaré mañana?