El defecto perfecto que me enamoro de mi amado esposito es su sentido del humor, sería una virtud de no ser porque en lo momentos menos indicados sale con cada cosa que a veces en vez de hacerme sentir mejor me molesta, porque creo que no le toma importancia a los problemas jaja, pero despues de la tormenta viene la calma y me doy cuenta que si él no fuera tan ocurrente yo explotaría por el estrés.
